Un estudio del Laboratorio de Berkeley, en Estados Unidos, publicado en la revist Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) indica que cuando se enciende un cigarrillo,
la nicotina se libera en forma de humo que puede quedar depositado por meses en el ambiente.
Hugo Destaillats, uno de los autores del estudio, dice que “Cuando esta nicotina que queda en el ambiente reacciona con el ácido nitroso del aire, forma nitrosaminas cancerígenas específicas del tabaco, y estas nitrosaminas son las sustancias cancerígenas más activas y potentes asociadas al tabaco”, estas sustancias llegan al ser humano a través de la inhalación de polvo al respirar, o del contacto con la piel a través de las alfombras o paredes.